Floración adelantada de jacarandas alerta a expertos: CDMX resiente efectos del calentamiento
La floración anticipada de jacarandas en la Ciudad de México, visible desde febrero en diversas avenidas emblemáticas, refleja un cambio silencioso pero significativo en el entorno urbano: el aumento de temperaturas y la alteración de los ciclos naturales de las plantas, asociados al cambio climático, comienzan a manifestarse con mayor frecuencia y a generar preocupaciones entre especialistas.
El fenómeno, que en condiciones normales ocurre en primavera, ha sido documentado en los últimos años con mayor intensidad por la Universidad Nacional Autónoma de México, particularmente en zonas como Paseo de la Reforma. Para 2025 y 2026, la floración temprana se ha vuelto más evidente, coincidiendo con inviernos menos fríos y condiciones climáticas atípicas.
De acuerdo con especialistas del Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias, este comportamiento responde a factores como el incremento de la temperatura promedio, la presencia de islas de calor en áreas urbanas y la persistente sequía. Estos elementos alteran los ritmos fenológicos de especies como la jacaranda, adelantando su desarrollo.
Aunque las jacarandas muestran cierta capacidad de adaptación, los expertos advierten que esta respuesta no está exenta de consecuencias. La floración en invierno implica que los árboles broten en condiciones no óptimas, lo que puede afectar su salud a mediano y largo plazo.
Entre los principales riesgos se encuentra el estrés hídrico, derivado de la falta de humedad suficiente durante esta temporada, así como una mayor vulnerabilidad a plagas y enfermedades. Estas condiciones pueden comprometer el crecimiento y la estabilidad del arbolado urbano.
Además, el impacto trasciende lo ornamental. La alteración de los ciclos naturales puede repercutir en el ecosistema urbano, afectando la biodiversidad y los servicios ambientales que brindan estos árboles, fundamentales en una ciudad densamente poblada.
Cabe recordar que más del 60% de la población mexicana habita en zonas urbanas, donde el arbolado cumple un papel clave en la regulación de la temperatura, la calidad del aire y el bienestar social, por lo que cualquier afectación en su equilibrio tiene implicaciones amplias.
Ante este escenario, el INIFAP prevé realizar evaluaciones técnicas para dimensionar los efectos del fenómeno y plantear medidas de mitigación que permitan proteger el arbolado de la Ciudad de México frente a condiciones climáticas cada vez más variables.
Especialistas coinciden en que la floración invernal de jacarandas no es un hecho aislado, sino un indicador tangible del avance del cambio climático a nivel local, lo que refuerza la urgencia de implementar políticas ambientales más sólidas y estrategias de adaptación urbana.
