Gustavo Petro bajo investigación de Estados Unidos, revela The New York Times
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, enfrenta una nueva presión internacional luego de que el diario The New York Times revelara que autoridades de Estados Unidos han iniciado investigaciones en su contra, en un caso que podría escalar en el terreno político y diplomático.
Por Juan Pablo Ojeda
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, enfrenta una nueva presión internacional luego de que el diario The New York Times revelara que autoridades de Estados Unidos han iniciado investigaciones en su contra, en un caso que podría escalar en el terreno político y diplomático.
De acuerdo con el reporte, fiscales en Nueva York, específicamente en Manhattan y Brooklyn, analizan posibles vínculos entre Petro y personas relacionadas con el narcotráfico. Entre las líneas de investigación se encuentra si el mandatario sostuvo reuniones con narcotraficantes o si recibió donaciones de este tipo de actores durante su campaña presidencial.
En términos prácticos, se trata de una investigación en fase inicial, lo que significa que aún no hay acusaciones formales ni certeza de que el caso avance hacia cargos penales. Sin embargo, el solo hecho de que agencias como la DEA y el Servicio de Investigaciones de Seguridad Nacional participen en las pesquisas refleja la seriedad del tema y el nivel de atención que ha generado en Washington.
El contexto es clave para entender el momento. La relación entre Colombia y Estados Unidos ha atravesado una etapa de tensiones desde el inicio del nuevo mandato de Donald Trump en 2025. Las diferencias comenzaron con la negativa de Petro a aceptar vuelos de deportación en condiciones que consideró inadecuadas, lo que provocó amenazas de sanciones económicas por parte del gobierno estadounidense.
A partir de ahí, los desacuerdos se extendieron a la estrategia antidrogas, un punto históricamente sensible en la relación bilateral. Estados Unidos llegó incluso a descertificar a Colombia en esta materia, una medida que tiene implicaciones políticas y económicas, y que evidenció el nivel de fricción entre ambos gobiernos.
El punto más álgido llegó cuando Washington revocó la visa del presidente colombiano tras declaraciones polémicas en Nueva York, donde Petro cuestionó decisiones del gobierno estadounidense en temas internacionales. Aunque posteriormente se le restituyó el visado hasta el final de su mandato, el episodio dejó claro el deterioro de la relación.
En este escenario, la revelación de la investigación añade una nueva capa de complejidad. Aunque no hay evidencia de intervención directa de la Casa Blanca en el inicio del proceso, el momento político hace inevitable que el caso tenga repercusiones más allá del ámbito judicial.
Con todo, el futuro de estas indagatorias es incierto. Por ahora, se trata de una revisión preliminar que podría o no avanzar. Pero en política internacional, incluso las investigaciones en etapa temprana pueden tener efectos inmediatos, especialmente cuando involucran a un jefe de Estado y a dos países con una relación tan estrecha y, al mismo tiempo, tan tensa.
