Carlos Puente pide consenso antes de apoyar reforma electoral
En el Congreso no todo se vota al vapor, y eso dejó claro el diputado Carlos Puente Salas, coordinador del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), al hablar sobre la esperada iniciativa de reforma electoral que enviará el Poder Ejecutivo. Su mensaje fue sencillo, pero políticamente relevante: primero hay que leer la letra chiquita antes de fijar postura.
Por Bruno Cortés
En el Congreso no todo se vota al vapor, y eso dejó claro el diputado Carlos Puente Salas, coordinador del Partido Verde Ecologista de México (PVEM), al hablar sobre la esperada iniciativa de reforma electoral que enviará el Poder Ejecutivo. Su mensaje fue sencillo, pero políticamente relevante: primero hay que leer la letra chiquita antes de fijar postura.
Puente explicó que lo que se presentó hasta ahora fue un planteamiento conceptual, es decir, una explicación general de los temas que se quieren modificar. Pero en política —y sobre todo en reformas electorales— el diablo está en los detalles. No es lo mismo hablar de reducir financiamiento a partidos que explicar exactamente cómo cambiará la fórmula que reparte el dinero público, o cómo se modificarán los tiempos oficiales en radio y televisión.
Desde su posición como segunda fuerza política en el Congreso, el PVEM dejó claro que una reforma electoral no puede aprobarse con mayorías cerradas. Son, dijo, “las reglas del juego” con las que se competirá en el siguiente proceso electoral, y por eso deben construirse con amplio consenso. En otras palabras: cambiar las reglas requiere que casi todos estén de acuerdo, porque afectan a todos.
Puente reconoció la apertura del Ejecutivo para dialogar y recopilar propuestas, pero subrayó que su grupo parlamentario acordó esperar el documento formal. Una vez que llegue —ya sea a la Cámara de Diputados o al Senado— se reunirán internamente para analizar punto por punto qué implicaciones tiene cada cambio. Ahí evaluarán qué artículos serían constitucionales, cuáles modificarían leyes generales y qué impacto real tendrían en el sistema electoral.
Uno de los temas más sensibles es el financiamiento público a los partidos. El PVEM está de acuerdo, en principio, en reducirlo. Pero el coordinador dejó una advertencia clara: todo depende del “cómo”. Cambiar la fórmula puede significar un recorte del 25 por ciento o incluso mayor, pero también puede alterar el equilibrio entre fuerzas políticas. Además, recordó que los tiempos en radio y televisión no se compran; se asignan mediante un mecanismo legal que también podría revisarse.
En el fondo, lo que está en juego no es sólo cuánto dinero reciben los partidos, sino cómo se garantiza competencia equitativa. Si se ajusta mal la fórmula, puede favorecer o debilitar a ciertos actores. Por eso, insistió, no se trata de un pleito político sino de revisar técnicamente cada medida.
El diputado Raúl Bolaños-Cacho Cué, vicepresidente de la Mesa Directiva, reforzó la postura: el partido ve con buenos ojos una propuesta integral, pero necesita analizarla con responsabilidad antes de comprometer el sentido de su voto. Incluso adelantó que buscarán que diputados y senadores del Verde voten en bloque, aunque eso dependerá del análisis final.
En este escenario también aparece el presidente de la Junta de Coordinación Política, Ricardo Monreal, con quien —según Bolaños-Cacho— existe un buen ambiente político. Eso podría facilitar acuerdos, siempre y cuando el texto final permita coincidencias amplias.
Así, mientras el Ejecutivo prepara el envío formal de la iniciativa, el mensaje del PVEM es claro: hay disposición para construir, pero no habrá cheque en blanco. Primero la redacción, luego el análisis y finalmente la postura. En un tema tan delicado como las reglas electorales, el consenso no es un lujo, es una necesidad.
