Revisión del T-MEC genera incertidumbre económica en Latinoamérica
La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para 2026, ha encendido alarmas sobre la estabilidad económica en varias naciones latinoamericanas que dependen de México como punto clave de exportación y manufactura, según el último informe anual de inteligencia de Estados Unidos.
Por Juan Pablo Ojeda
La revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), prevista para 2026, ha encendido alarmas sobre la estabilidad económica en varias naciones latinoamericanas que dependen de México como punto clave de exportación y manufactura, según el último informe anual de inteligencia de Estados Unidos.
El T-MEC, vigente desde 2020, reemplazó al antiguo Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y abarca aproximadamente el 30% de la economía mundial. Su revisión conjunta, que comenzará formalmente el 1 de julio de este año con la participación de los tres países, podría incluir ajustes significativos que afecten cadenas de suministro, aranceles y requisitos regulatorios.
El informe estadounidense advierte que la revisión del tratado “casi con certeza aumentará la incertidumbre entre las economías latinoamericanas, particularmente aquellas que dependen de México como destino de exportación de bienes intermedios destinados a la manufactura y posterior reexportación a Estados Unidos”. Además, señala que algunas economías ya están siendo afectadas por nuevos aranceles impuestos por México a productos de países con los que no mantiene acuerdos comerciales, principalmente de Asia.
Para anticiparse a posibles cambios, el Gobierno mexicano comenzó en diciembre pasado a implementar medidas destinadas a proteger las cadenas de suministro norteamericanas frente a mercancías extranjeras. En ese contexto, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, iniciaron negociaciones presenciales en Washington, preparando la revisión que incluirá a Canadá el próximo julio.
La tensión también está vinculada a la política comercial de Donald Trump, quien durante su mandato impuso aranceles a México y Canadá alegando problemas de tráfico de drogas y desequilibrios comerciales. Aunque el expresidente sugirió la posibilidad de dejar expirar el T-MEC para buscar acuerdos bilaterales separados, hoy las negociaciones apuntan a modificar y actualizar el tratado en lugar de eliminarlo.
Expertos señalan que una revisión del T-MEC podría exigir mayores estándares de origen de productos, regulaciones ambientales y laborales más estrictas, así como una mayor supervisión de las cadenas de suministro. Esto impactaría directamente en sectores estratégicos como el automotriz, electrónico, químico y agroindustrial, que dependen de componentes intermedios producidos en México para exportar a Estados Unidos.
Economistas destacan que los cambios podrían afectar a países latinoamericanos que exportan insumos y materias primas hacia México, ya que cualquier ajuste en reglas de origen, tarifas o requisitos de certificación puede alterar la competitividad regional. La revisión, por tanto, no solo es un asunto bilateral o trilateral, sino un tema que influye en la integración económica de América Latina.
El futuro del acuerdo es incierto. Los tres países deberán decidir si extienden el tratado tal como está por otros 16 años, hasta 2042, o si inician un proceso de revisión que podría durar hasta 2036. De no lograrse un consenso, el T-MEC podría expirar, generando un vacío normativo con consecuencias significativas para las exportaciones, la inversión y la estabilidad regional.
