Seahawks y Patriots reeditan el Super Bowl de la herida y la revancha

0

Once años después de una de las finales más recordadas —y dolorosas— en la historia de la NFL, Seattle Seahawks y New England Patriots volverán a verse las caras en el Super Bowl LX, en un duelo marcado por la memoria, la revancha y la redención.

698149f40bdeb

Por Juan Pablo Ojeda

 

Once años después de una de las finales más recordadas —y dolorosas— en la historia de la NFL, Seattle Seahawks y New England Patriots volverán a verse las caras en el Super Bowl LX, en un duelo marcado por la memoria, la revancha y la redención.

El recuerdo es inevitable. 1 de febrero de 2015, Super Bowl XLIX en Phoenix. Los Patriots ganaban 28-24 tras una remontada liderada por Tom Brady, pero Seattle tenía el balón, 26 segundos en el reloj y la yarda uno separándolos del campeonato. La decisión de lanzar el balón, en lugar de correrlo, terminó en una intercepción de Malcolm Butler, el novato que se convirtió en héroe de Nueva Inglaterra y en el símbolo de una herida abierta para los Seahawks.

Aquella jugada persiguió durante años a jugadores, entrenadores y aficionados de Seattle. Mientras los Patriots consolidaban su dinastía con dos Super Bowls más, los Seahawks no volvieron a una final… hasta ahora.

El destino —caprichoso como pocos— vuelve a cruzarlos once años después. Seattle llega como favorito, liderado por Sam Darnold, quien firmó la mejor temporada de su carrera con más de 4 mil yardas aéreas y 25 pases de touchdown, borrando dudas tras su paso por otras franquicias. El equipo terminó con marca de 14-3, primero de la NFC, y dominó los playoffs con autoridad.

La defensa ha sido clave. Con solo 17 puntos permitidos por partido, la mejor de la liga, este grupo se ha ganado el apodo de “Dark Side”, una versión moderna del espíritu que alguna vez fue la temida Legion of Boom.

Del otro lado, los Patriots llegan como la sorpresa. Pocos apostaban por ellos al inicio de la temporada, pero con el joven Drake Maye como quarterback —a quien en Nueva Inglaterra ven como heredero de Brady— lograron colarse hasta la gran final.

El componente emocional lo resume Doug Baldwin, uno de los protagonistas de aquella final de 2015: reconoció que enfrentar de nuevo a los Patriots es extraño, pero dejó claro el sentimiento que aún persiste: la necesidad de revancha.

El Super Bowl LX, este domingo en Santa Clara, California, no es solo una final más para Seattle. Es la oportunidad de cerrar una cicatriz, liberar fantasmas y escribir un nuevo final a una historia que quedó inconclusa hace más de una década.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *